Ay!
30 nov 2005
Después de expulsar de mi vida en tiempo record a uno de esos virus de estómago de nueva generación, con síntomas desconocidos para los terrícolas, y de luchar con todas mis fuerzas durante una semana para que el resfriado no rompiera mis barreras defensivas, he sido derrotada. Sopa, vitamina C y frenadol es todo lo que me queda.
Hay quien se dedica, paradójicamente desde su propia bitácora, a minusvalorar la importancia de las redes distribuídas . A veces parece que algunos despotrican contra los gigantes abusones hasta que uno de ellos se te acerca y te invita a merendar, entonces aunque siga pisoteando a otros niños, tú hablarás bien de él.
Después de expulsar de mi vida en tiempo record a uno de esos virus de estómago de nueva generación, con síntomas desconocidos para los terrícolas, y de luchar con todas mis fuerzas durante una semana para que el resfriado no rompiera mis barreras defensivas, he sido derrotada. Sopa, vitamina C y frenadol es todo lo que me queda.
¿Por qué? ¿Por qué? Tengo demasiado que hacer para caer enferma. Pero ahora sólo siento que en algún momento que no recuerdo algo muy pesado y seguramente con ruedas me pasó por encima, que el pecho me arde, la garganta me escuece, que el debate sobre la ley de educación en ningún caso servirá para que la escuela pública española (sin dejar de preferirla ante la privada) deje de ser un completo desastre y que nunca seré capaz de abrir ese bote de corazones de palmito.
Parece que me siento mejor.
Hasta mañana.
Pobrecita… venga, aprovecha los festivos para recuperarte y ponerte bien. Un beso de un superviviente del Delta.